Novela histórica Novela Negra Presentación libros

¡Volver la vista atrás!

Amalia Sanchís y José Vaccaro Ruiz.

¿Ha cambiado mucho la vida en los últimos setenta años? La respuesta, para José Vaccaro Ruiz, es un rotundo SÍ. La sociedad actual no se parece en nada a la de setenta años atrás. Habitualmente conocido como escritor de novela negra, en “Aquello que Dios no unió José Vaccaro cuenta una historia que nos traslada al verano de 1954, a un pequeño pueblo de Navarra, de la mano de los recuerdos de Joselico, un niño de diez años que, como los lectores ya habrán adivinado, es el propio autor. De lo que le llevó a escribir la novela, de cómo era la vida en el entorno rural de antaño, tan distinto a la ciudad, los odios y rivalidades entre vecinos, del poder ejercido por la Iglesia Católica, la situación de la mujer bajo el franquismo y muchas cosas más, hablamos con el autor en la presentación barcelonesa de “Aquello que Dios no unió”. Fue en el Reial Cercle Artístic, de Barcelona, el martes 15 de septiembre. ¡Lo pasamos muy bien!

Acompañado por la escritora, poeta y editora, Amalia Sanchís, y en una señorial Sala del Brindis llena a rebosar, José Vaccaro reconoció que en “Aquello que Dios no unió” reconstruye una forma de vida ya desaparecida, la que encontró en Arbotes, un pueblo ficticio, durante el lejano verano de 1954. Para Amalia Sanchís, “esta es una novela de memoria, con un importante componente autobiográfico que, poco a poco, incorpora mecanismos de intriga y novela negra y en la que Arbotes es un protagonista más”.

Un mundo que ya no existe, con sus luces y sombras, pero José Vaccaro ha querido recordarlo porque es muy importante que la memoria no se pierda. “Aquello que Dios no unió” está narrada en primera persona desde el punto de vista de un niño de diez años que pasa su primer verano lejos de su ciudad (Barcelona) y de sus parientes más próximos (madre y hermano) en un entorno rural donde todo es nuevo para él. “Bajamos del tren en Tudela con mi madre para esperar a los parientes que me iban a llevar a Arbotes y recuerdo que me puse a llorar porque quería volver a Barcelona. Después, durante el verano, me atrajo la vida que se llevaba en el pueblo, tan diferente a la ciudad”, explicó el autor.

Sala del Brindis. Presentación «Aquello que Dios no unió».

Un niño de diez años no comprende muchas cosas, pero sí puede palpar los odios y rivalidades existentes en el pueblo “que no se apaciguaron tras la Guerra Civil. En 1954, las heridas seguían vivas y los buenos (los franquistas) no se relacionaban con los malos (los perdedores)”. Además, la Iglesia Católica tenía mucho poder, controlaba la educación y dictaba las normas sociales, de obligado cumplimiento. Como ejemplo, el autor señaló el caso de los suicidas. No se podía celebrar funeral religioso ni enterrarlos dentro del camposanto, el recinto consagrado del cementerio. ¿Por qué? La religión establecía que la vida pertenece a Dios y un suicida desafiaba la obra del Creador.

Y no digamos sobre la situación de la mujer, “el sustrato social más desprotegido por la ley y bajo el total dominio del hombre”. La mujer no podía trabajar, ni abrir una cuenta en el banco, ni solicitar el pasaporte y viajar al extranjero si su padre o marido no lo autorizaban. Los consultorios femeninos de la época, especialmente el de la muy conocida “Elena Francis” se encargaban de “la educación sentimental de las jóvenes bajo el franquismo y de fomentar el modelo de mujer, madre y esposa sumisa y abnegada, dedicada en exclusiva al cuidado de marido e hijos”. El consultorio de Elena Francis se emitió por la radio entre 1947 y 1984, hasta nueve años después de la muerte de Francisco Franco.

Firmando libros.

Fue durante aquel verano de 1954, cuando se inauguró el cine Ideal en Arbotes. José Vaccaro estuvo allí en la piel de Joselico, aquel niño de diez años que, cual esponja, descubría nuevas formas de vivir. Y recuerda con cierta ironía la actitud del cura del pueblo, Don Merino, que abogaba por mantener separados en el cine a hombres y mujeres, tal como ocurría en la iglesia. Pero, en esta ocasión, su propuesta no llegó a buen puerto. ¡Hasta aquí podíamos llegar!

¿Qué más podemos contar de “Aquello que Dios no unió”? Luces y sombras nos acompañan en la reconstrucción de ese mundo desaparecido. Además del control social, los odios y los prejuicios que jalonaron el día a día de nuestros padres y abuelos, el autor destaca las variantes idiomáticas que se encuentran en peligro de extinción. “En Arbotes, en 1954, los niños y niñas eran muetes y muetas, tocua equivalía a caramba y lechefí a barra de Frigo, y eso se fue asentando durante siglos. Ya nadie se acuerda de esas palabras. Pienso que con ellas también hemos perdido una parte importante de la memoria de la gente y es una lástima”, lamentó.

Sala del Brindis, Reial Cercle Artístic de Barcelona.

José Vaccaro Ruíz es abogado, arquitecto y escritor. Inició su andadura literaria con Ángeles Negros, Premio Isla de las Letras 2010, protagonizada por Juan Jover, un desencantado investigador privado. Desde entonces, ha publicado doce novelas negras (algunas, no todas, con Juan Jover), un libro de poemas y ha participado en varias antologías de relatos de género negro. Además, es comisario del Festival Literario de Novela Subur Negre Sitges que próximamente, del 27 al 29 de noviembre, celebrará su quinta edición. “Aquello que Dios no unió”, publicada por Octubre Negro Ediciones, y basada principalmente en experiencias vividas, transportará al lector a una época y formas de vida que no deberían ser olvidadas.

“Aquello que Dios no unió”, una novela que nos invita a volver la vista atrás. ¡No te la pierdas!

Entradas relacionadas

Deja tu comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.